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En la jornada de apertura de la XLII Reunión Plenaria del Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (CONFEDI), ofreció una conferencia el reconocido sociólogo Manuel Mora y Araujo, quien abordó distintas problemáticas concentradas en torno a nuestro país y su futuro. Decargar presentacion
Conferencia del sociólogo Manuel Mora y Araujo durante el XLII Reunión Plenaria del CONFEDI
"La argentina y su futuro"
En la jornada de apertura de la XLII Reunión Plenaria del Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (CONFEDI), realizada del 19 al 21 de noviembre pasado en la Facultad de Ingeniería de la UNCPBA, ofreció una conferencia el reconocido sociólogo Manuel Mora y Araujo, quien abordó distintas problemáticas concentradas en torno a nuestro país y su futuro.
"Argentina está enferma de presentitis", disparó Mora. "El presente nos domina totalmente, nos enredamos en las lianas del árbol que tenemos delante. No aprendimos de los errores del pasado por eso los volvimos a cometer, casi calcándolo. No tenemos ni experiencia del pasado ni visión de futuro, estamos realmente atados y aprisionados en la coyuntura. Entonces quisiera salir un poco del análisis de la coyuntura y enfocar los temas de la opinión pública y la educación y poner el foco en el futuro que podemos conseguir", empezó.
El sociólogo se aproximó a los temas sobre la base de tres ejes fundamentales, que relacionan la argentina después de las elecciones, la educación y las universidades desde la opinión pública, y una reflexión final sobre nuestro país, como conclusión del significado de los análisis de los datos".
Fotografía social argentina
Sobre el primer punto, dijo que "tuvimos una elección presidencial y por un lado pasó lo que decían las encuestas, por lo tanto esta vez las encuestas no tienen la culpa de nada. Nadie puede decir que fabricaron nada. Tuvimos una elección presidencial donde el oficialismo, la candidata oficialista, ganó por el 45 por ciento de los votos en primera vuelta, indiscutiblemente. La oposición apareció extremadamente dividida y débil, tal como se preveía".
Para conocer de alguna manera cómo esta conformado el voto, "estuve haciendo una segmentación de la sociedad argentina, una división en tres partes, tomando como dimensión su situación social, los ingresos de la gente". La división contempla un nivel alto, uno medio, y otro bajo.
"El tercio de arriba, en los últimos cuatro años ha tenido crecimiento, en promedio, superior a la inflación, está próspero. Fue castigadísimo durante la crisis pero salió bastante bien".
"El tercio de abajo, que no fue castigado sino aniquilado, no sólo salió bien de la crisis sino que tuvo un crecimiento en sus ingresos superior a la inflación. Porque había niveles altísimos de desempleo, había hambre, había gente que no tenía ningún ingreso, vivía con planes Jefas y Jefes, y hoy sus ingresos han subido más que la tasa de crecimiento de los precios".
"Y el tercio del medio ha tenido un crecimiento de ingresos inferior a la inflación. Y la política del gobierno nacional fue orientada al tercio del medio, que era el proyecto político del presidente Kirchner, y porque imaginó que ahí tenía una base de apoyo que lo diferenciaba del peronismo tradicional, que había votado a Menen, y por otra parte le permitía imaginar políticas de coalición que apoyara políticas de gobierno más favorables a la clase media. Entonces se dedicó a proteger a este sector, que con los beneficios prometidos fue muy proclive a apoyar al gobierno"
"El tercio alto no fue tan proclive, a pesar que le iba muy bien. Porque es un gobierno de origen peronista, con estilo, con orientación, que en general no le gusta. Para la clase de abajo la idea era que si la economía va bien se van a poner a favor, y ocurrió. Y en el tercio del medio, después del tercer año empezaron a decir esto no va. Primero porque los precios suben mucho, y los ingresos no. Este tercio del medio está muy sindicalizado, entonces hay malestar".
Sobre la distribución de los votos, "el tercio de abajo votó masivamente a Cristina de Kirchner, pero el tercio alto no: se repartió entre Lavagna y Carrió. Pero en el sector medio Cristina bajó, tuvo menos votos de los que hubiera imaginado. Y por eso no tuvo el 50 o 55 por ciento sino el 45. No hay una oposición clara y el peronismo no puede perder en estas condiciones", definió.
Desde el punto de vista de las demandas sociales, "para ver un cambio de fondo tengo un indicador que se usa mucho en todo el mundo, que el nivel de optimismo o pesimismo de la población, la confianza".
"Siempre hay un pequeño shock de optimismo cuando sube un presidente. Lo que vemos en los últimos gobiernos fueron administraciones que dominaron en un contexto de pesimismo, y Kirchner gobernó en un contexto de optimismo: este fue el capital político más importante de este gobierno. Pudo adquirir una mayoría en el Congreso que no tenía cuando asumió, y pudo gobernar. Y el pesimismo se mantuvo muy bajo", apuntó.
"Pero se acabó este colchón de optimismo que había en la Argentina, y se acabó porque la clase media se puso pesimista. Y Cristina asume en un contexto de expectativas mucho menos favorables y tiene que enfrentar un país distinto al que enfrentó Néstor Kirchner hace cuatro años".
Principales problemas
"El tema que delineó las preocupaciones de la agenda de la sociedad en los años `90 fue el desempleo. A fines de los `80 y principios de los `90 no era muy alto. Ahora esa preocupación viene bajando porque viene bajando el desempleo, de manera muy notoria".
"Otro tema que sube es la inseguridad, la delincuencia. Que no era muy importante a fines de los `80 y principios de los `90, se tornó importante en esta década, y ahora pasó a ser el tema Nº 1. Para el promedio de los argentinos el problema Nº 1 es la delincuencia".
El tercer tema es la inflación. A principio de este periodo analizado era EL TEMA. Después desapareció la inflación y desapareció la preocupación. Tuvimos un brote en la crisis de 2002, y después siguió bajísimo. El asunto es que ahora sube, sube, sube y es el tema Nº 3".
"El cuarto es la educación. Que es mucho más estable, es un tema importante pero no el dominante. Y si uno proyecta esta tendencia en poco tiempo es el Nº 1 ó el Nº 2".
El sociólogo destacó que "en general los gobiernos asumen con una agenda que la hacen suya, y la sociedad tiene la propia. Lo que pasa casi siempre es que después de algunos años la sociedad cambia su agenda pero el gobierno no cambia la de ellos.
Por ejemplo, Alfonsín dijo que lo votaban porque querían democracia. Ya está la democracia, hice todo lo que tenía que hacer, y ahora me endilgan el problema de la inflación, de dónde sale esto, este tema no es importante. Terminó mal".
Menen dijo me lo votaron porque había que controlar la inflación, y lo hizo. Y de repente me vienen con que hay corrupción o hay desempleo. Y esto de dónde sale? Siempre dicen lo mismo. Esto es fabricado por la prensa, esto lo traen las organizaciones internacionales o los intereses particulares.
Sin nombrar a De la Rúa ni a los gobernantes de transición tras su caída, el licenciado señaló que "este gobierno está ahora haciendo exactamente eso: no querían que baje el desempleo, miren. Ahora resulta que hay inflación... quién dice que hay inflación? La prensa, los tenedores de bonos argentinos". Entonces la sociedad empieza a ponerse mal porque esta preocupación es una preocupación central".
"Este es el desafío central que yo veo para el 10 de diciembre. Cómo reformula su agenda. No sabemos cuál es porque no la comunica. Sólo algunas señales que da por los ministros que está designando, en economía sobre todo, nos dicen que se están preparando para encarar el problema".
"En cuanto a la educación, es bastante estable, y acá vienen muchos otros temas. Es un tema importante básicamente para la población que va del medio para arriba y no es tan importante para los de más abajo".
Tres argentinas
"Me parece muy importante entender en qué se diferencian las visiones del país, las expectativas y demandas de cada uno de estos tres segmentos. Porque son casi tres países distintos".
El tercio de arriba es lo que yo llamo personas competitivas, o sea que se desempeñan competitivamente. Están en sectores de la economía de productividad mediana o alta, buena productividad. Pueden imaginarse que se van de la argentina y tienen trabajo en cualquier parte del mundo: Los jóvenes cuando las cosas andan mal se van. Es la argentina que forma parte del mundo actual. Un mundo globalizado, competitivo, con una sociedad de la información". Este tercio está mayoritariamente en la economía formal privada. Cobra sueldo y paga registrado, casi no hay informalidad".
"El tercio del medio no es así. No se pueden ir de la argentina si les va mal. No se pueden desempeñar competitivamente en cualquier actividad. Y se sienten muy desvalidos, demandan que el Estado los proteja., porque si el Estado no los protege tienen la sensación de que les va mal. Este tercio está más bien en el Estado, o repartido entre el Estado y la economía formal privada, y la informal privada".
Y el tercio de abajo, que carece de toda competitividad, prácticamente no tiene demandas. Esta estimación es muy somera pero aproximadamente es correcta. Este tercio está casi todo en la informalidad".
"Este cuadro me permite entender qué pasa en al argentina de hoy. El Superior quiere un país moderno, el gobierno no les parece en general suficiente para sus aspiraciones. El Medio quiere que lo protejan, no les interesa mucho el país del futuro ni el país moderno, simplemente mantener el nivel de vida de clase media lo mejor posible. Y el Inferior no quiere morirse de hambre y acepta cualquier política que garantice eso. Con total prescindencia de cuáles son los instrumentos para eso. Si era Menen privatizándolo todo bienvenido, si Kirchner dice que no y el Estado es mejor, bienvenido, no importa, votan si les va bien".
Ahora, "el gran desafío es que con toda la producción que se genera en la Argentina, toda la riqueza sale del tercio superior. El tercio del medio es muy poco productivo, y el tercio inferior aún menos. Entonces nuestra sociedad para aumentar la productividad tiene que conseguir movilidad social", subrayó Mora.
Por ejemplo "las empresas formales tienen problemas para conseguir mano de obra calificada, entonces el trabajo es un cuello de botella para imaginarnos una argentina que crezca sobre la base de un aumento de la productividad. Y ese cuello de botella, para mi, se tiene que resolver sobre la base de transferencia, de movilidad social", insistió.
"Un proceso que ocurrió en alguna medida fue que se redujo la informalidad y aumentó la formalidad en el tercio del medio. Los trabajadores formales tienen que se un poco más productivos. El tema es que no vayan todos al sector público porque ahí no ganamos nada".
"Otro flujo que sería extraordinario es que parte de este sector público argentino que es realmente poco productivo y demasiado grande para lo que se necesita, pase al sector formal de mayor productividad, eso sería lo ideal. Eso pasaba en la Argentina de 50 años para atrás, y ahora no se está dando", reveló.
"Y el otro gran flujo sería que pudiéramos transferir los bajos a sectores más altos. Es el mayor desafío que tenemos. El tema es cómo siguen aquellos sectores de baja productividad, de baja calificaciones, que trabajan en trabajos de muy baja calidad, informales, changas, etc.? Ocurre que no tenemos que pasarlos al segmento del medio. Tienen que pasar a la economía de producción para lo cual tienen que calificarse. Este es el flujo que hizo a la Argentina el país que todavía no somos, que empezó a fines del siglo XIX, con una educación que era tan buena en las clases altas como en las bajas. Eso es lo que perdimos. Hoy la educación que tenemos, a las clases más bajas, no le da prácticamente nada, un poquito de contención. Y los de arriba tienen una educación buena o muy buena. El problema es cómo se hace para reducir esta hipoteca sobre el futuro, con un tercio de la población que no califica, no produce, y que es informal. Acá esta el mayor leit-motiv a resolver. Este fue el país con mayor movilidad del mundo. Pero no se puede retomar esto sin un sistema de educación acorde para todos", pronosticó.
Educación
"Hay dos ejes de demanda en materia de calidad educativa en Argentina. Primero, hay una proporción grande de personas que demandan educación accesible, sin muchas exigencias. Para esta gente la oferta estatal está buena porque exige poco y en varios casos no hay exámenes de ingreso. Cunado hay exámenes de ingreso muchos fracasan, entonces protestan y contra el sistema que no los deja entrar no contra la secundaria que no les enseñó nada. Esta es una demanda fuerte y problemática".
"Y algunos grupos tienen una demanda adicional, que es un ambiente un poquito ordenado, poco politizado. Sobre todo en universidades grandes como la UBA. Entonces tal vez mejor una privada, que no sea muy exigente y que sea barata".
"El segundo es un segmento de menor tamaño que demanda calidad institucional, quiere buena educación, quiere una oferta académica moderna".
Justamente, sobre la oferta académica "en general se prefriere una oferta académica variada", asegura Mora. "La gente no dice voy a ir a un instituto tal que tiene tal asignatura. Elige una universidad donde pueda ver una amplia gama temática. Los ciclos intermedios están muy demandados. Lo importante es que tenga un título bajo el brazo, con exigencia o sin exigencia, con calidad o sin calidad".
El licenciado analizó una serie de datos sobre las especializaciones en materia educativa. Exhibió una encuesta donde un 60% estima que las especializaciones deben darse en Ciencia y Técnica, mientras que en segundo lugar con 27% se ubican las Humanidades.
"Si vamos a los llamados grupo de opinión, que son básicamente empresarios y dirigentes, creen que un poquito de humanidades se necesita, como que algo tiene que haber de complementación. En la opinión pública es más fuerte lo de la Ciencia y Técnica, pero a la vez humanidades no están tan demandadas. Pero si uno viera la oferta universitaria argentina, está extremadamente volcada hacia las humanidades y las ciencias sociales", resaltó.
Cuando se refirió a las universidades en particular, Mora y Araujo identificó cuatro tipos: "en primer lugar están las grandes universidades estatales, tradicionales, la UBA, Litoral, Córdoba, Tucumán, La Plata. En segundo lugar están las llamadas estatales medias o chicas, como puede ser la Universidad del Centro, en Buenos Aires hay varias, que se dividen en dos: las buenas y las no tan buenas".
"Tercero están las privadas fáciles y no muy caras y medianamente caras, que son las más conocidas. Y cuarto las privadas especiales, que son cuatro a cinco en Buenos Aires y algunas más en todo el país".
"Para ir a las privadas buenas tengo que tener mucha plata", disparó. "Para ir a las no tan buenas para qué pagar, porque el ambiente es más ordenado, nada más que por eso".
El país
"Desde el fin de la segunda guerra mundial hasta hoy, 60 años aproximadamente, el peor país en desempeño es la Argentina, y no es una manera exagerada de decirlo. No hay ninguno que haya tenido un peor desempeño como el nuestro. Hay algunos que mejoraron muchísimo, y hay otros que siguieron más o menos bien".
A partir de datos que muestran la evolución del producto por habitante de distintos países del mundo, "en el periodo 1935-1971 Argentina se mantuvo con un producto que estaba a la mitad de magnitud del producto norteamericano, bajó un poco hacia finales de este periodo. En promedio, sin embargo, mejoró poco con respecto a EEUU". En el lapso 1971-2001 "se ve el peor desempeño de la Argentina. La caída es impresionante. En la región tampoco anduvieron muy bien, pero no tan mal como la Argentina. Es impresionante ver cómo un país pudo tener semejante pérdida relativa de posición en el mundo. Porque es un fracaso de un país, no de un gobierno".
"Esto llega hasta el 2001, en estos cuatro últimos años hemos mejorado, pero es una subidita. Estamos creciendo al 8% anual. No es que estamos creciendo tanto, estamos no rezagándonos como en décadas anteriores".
Sobre la inflación, Argentina es "el país con la tasa de inflación más alta en los últimos cuarenta años del siglo XX", resumió. Entre 1950 y 2005 el crecimiento del PBI generado por la manufactura en Argentina es menor que el promedio del mundo. Es decir que todas las políticas industrialistas, proteccionistas, no han conseguido que sigamos siendo un país agrícola-ganadero. Y a pesar que hoy la agricultura no es más rural, es una industria, esta tecnificada".
"La declinación es notoria, e impresionante. Además, éramos un país con el más alto estándar educacional del mundo de habla hispana y no lo somos más", comparó.
Crisis de representatividad
"Yo creo que acá el mayor problema es la dirigencia social y económica y su compromiso con lo público, porque si fueran los políticos uno diría que cuando cambian algo debería mejorar, pero no mejora nada. En los países que andan bien hay dirigentes comprometidos con el país".
El licenciado aseguró que el sistema político argentina tiene serias falencias de representatividad. "Cuántos están en el Congreso del sector más productivo. Cuántos de la agroindustria que es la mitad del PBI nacional y el 20% del empleo?, tres o cuatro personas. En el Senado, dos, y uno por otras razones", repasó.
"Cuantas de las perdonas que están en las actividades productivas y tecnológicas sienten que están representadas. Si uno le pregunta al tercio superior quién los representa en el Congreso la respuesta invariable es nadie. Y usted a quién voto?, no me acuerdo. Y los de abajo, nadie, absolutamente nadie los representa. Entonces el sistema político representa a los del medio", planteó..
"El problema son excesivas demandas particulares y de corto plazo, y muy poco consenso para asegurar un crecimiento sostenido. Entonces llega un gobierno y tiene los mandatos que tiene, y los problemas que tiene, y realmente se ocupa del corto plazo, y no de medidas que apunten al futuro".
"Se necesita una dirigencia que tenga bastante claro para dónde va. En Brasil, al final del periodo de Cardoso y el comienzo de Lula hubo mucha resistencia a estas políticas, pero al final los gobernantes mostraron un camino. A disgusto, convencidos o no, se aceptaron estos liderazgos. Y aquí no los hay".
El sociólogo mostró resultados de una consulta a dirigentes y empresarios sobre, específicamente, los problemas que advertían en sus empresas de acuerdo a la visión que tenían. "En general, muchas regulaciones. Además, disponibilidad de talentos, gente con buena preparación".
Preguntados sobre los factores claves para el desarrollo de los negocios, "encontramos la necesidad de previsibilidad en la política económica. Es decir, burocracia e imprevisibilidad son obstáculos. Otras dificultades que aparecen son la carga fiscal, la infraestructura, y también la educación de la fuerza laboral". Sobre todo, "la educación aparece como uno de los termas centrales".
Al hacer comparaciones con Brasil, Mora y Araujo destacó que "las grandes empresas de brasileñas tienen una especie de consorcio de coordinación, para definir una política educativa del sector empresarios. Y qué pasa con el gobierno? Si nos quiere acompañar encantado, y si no que no venga, nosotros seguimos igual, dicen. Estas empresas se aseguran la mejor ubicación posible para todos los empleados y jefes. Y se aseguran la educación, publica, privada, paga o no. Eso se llama compromiso público".
Rumbos
"El tema es cómo podemos recuperar para la Argentina una tendencia, una pendiente de crecimiento continua, y estos son temas que pasan básicamente por la educación, ante todo, después por muchas otras cosas, pero sin educación las otras cosas no pueden mejorar un país.
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